Esta es una enfermedad que se va a manifestar durante muchos años, por lo tanto, los padres y familiares cercanos de estos pacientes deben “convivir” con ésta y manejar sus manifestaciones en la piel.
Esto no quiere decir que los niños siempre van a tener la piel inflamada y enrojecida, precisamente los cuidados que se otorguen más los diferentes medicamentos aplicados e ingeridos que recomiende su pediatra van a ser que su hijo pase mucho tiempo sin las molestas manifestaciones de esta enfermedad, llevando una vida normal.
Los medicamentos recomendados deben ser usados en la forma y por el periodo indicado, porque algunos de ellos pueden causar daños importantes y permanentes en la piel u otros órganos del cuerpo.
Se repite en la familia.
En el caso de los niños que padecen dermatitis atópica existe un componente genético o heredado importante, es decir, es una enfermedad que se presenta con mayor frecuencia en personas que tienen un familiar en primer o segundo grado con las misma patología o con otras enfermedades alérgicas como asma bronquial, rinitis alérgica (parecido a una gripe que se repite demasiado) o conjuntivitis alérgicas (ojos rojos persistentemente o que aumenten con los cambios ambientales).
¿Es una afección contagiosa?
No es una enfermedad contagiosa y es muy frecuentemente confundida en la consulta general como una afección a hongos u otras infecciones de la piel.
Hay medidas que son absolutamente necesarias para el manejo y control de los síntomas y signos (síntomas son lo que el paciente siente y signos son los que el medico observa en su paciente).
Evite diariamente la sequedad de la piel. La sequedad es el resultado de la inflamación de las capas superficiales de la piel, por eso los pacientes con dermatitis atópica deben tener la piel siempre hidratada y esto se logra con:
1.- Jabones suaves, ricos en grasas, en los sitios de mayor sudoración, es decir axilas, genitales, manos y pies.
2.- Evitar el uso de espumas.